Finaliza la primera promoción en formación del Centro Papa Francisco.

El Centro Papa Francisco despide con orgullo a su primera promoción de alumnado, un hito que consolida un proyecto basado en la formación, el acompañamiento y la creación de oportunidades. Una etapa que deja aprendizajes, historias de superación y la ilusión de seguir creciendo para que más personas puedan construir un futuro con mayores oportunidades.

Con mucha ilusión y agradecimiento despedimos a la primera promoción de alumnos del Centro Papa Francisco, culminando una etapa que confirma que merece la pena apostar por procesos integrales de formación, acogida y acompañamiento.

En esta primera promoción han participado 17 alumnos, de los que 14 han residido en el Hogar Papa Francisco. Proceden de seis nacionalidades diferentes y han llegado derivados por media docena de entidades colaboradoras de Almería, Roquetas de Mar, El Ejido y Níjar.

Durante estos meses han completado 200 horas de formación en electricidad y montaje de instalaciones fotovoltaicas, la correspondiente formación en prevención de riesgos laborales y 120 horas de prácticas en empresas, además de un primer acompañamiento en la orientación para la búsqueda de empleo y la inserción laboral.

Más allá de las cifras, quedan las personas y el camino recorrido. Uno de los participantes resume así su experiencia:

-«He encontrado muchas cosas buenas: aprender español, conocer buenas personas, muchas experiencias de convivencia y la formación, que ha sido lo más importante.»-

Otro destaca especialmente el ambiente vivido durante estos meses:

-«Me gusta el sistema del centro y también que hay muchas clases para aumentar nuestro nivel.»-

 

Este proyecto no sería posible sin el compromiso de un equipo cada vez más amplio de personas voluntarias, el papel imprescindible de las Misioneras de Cristo Jesús y el liderazgo de Fátima Santaló-Ossorio, directora del Centro, que ha acompañado con enorme dedicación el nacimiento de esta iniciativa.

Mientras miramos al merecido descanso veraniego, ya estamos inmersos en dos nuevos retos: la acreditación del Centro ante la Junta de Andalucía y la preparación de la próxima formación, el Certificado Profesional de Nivel 1 en Operaciones Básicas de Restaurante y Bar.

Queremos expresar nuestro agradecimiento al Obispado de Almería, por su confianza e impulso desde el comienzo; a la Fundación ADEY y a las numerosas personas e instituciones que sostienen este proyecto con su apoyo; a la Fundación tuTECHÔ, que hace posible la parte residencial; y a las empresas colaboradoras y a otras que poco a poco se van acercando e interesando por esta iniciativa.

Gracias a todos por seguir creyendo que ofrecer oportunidades transforma vidas.

El balance es positivo y muy esperanzador. Hemos aprendido mucho, identificado aspectos que mejorar y comprobado que este proyecto responde a una necesidad real. Queremos seguir creciendo de forma sostenida, paso a paso, consolidando un proyecto que todavía es pequeño, pero que confiamos dará mucho fruto, como el grano de mostaza del Evangelio.

Mucho más que fútbol: cuando el deporte une realidades

Nos adelantamos al mundial con un torneo propio donde la diversidad fue la gran protagonista. El pasado domingo disfrutamos de un encuentro deportivo y cultural único, donde la verdadera copa en juego fue quizás la convivencia, así fue nuestra jornada, encuentro y participación compartida.

Este año, el Colegio Compañía de María abrió generosamente sus instalaciones para acoger a un abanico de diversidad: más de 50 jugadores, organizados en ocho equipos, saltaron al campo en una jornada que fue mucho más que una simple competición: fue una oportunidad real para compartir, romper barreras y hacer barrio.

Un centenar de personas —entre participantes, voluntariado, alumnado, profesorado y familias— nos reunimos para una tarde donde los goles fueron lo de menos; lo importante fue el ambiente de fiesta, las risas compartidas y las ganas de pasar un buen rato juntos.

La riqueza de jugar en el mismo equipo: Uno de los aspectos más especiales de la jornada fue la increíble diversidad de los participantes. En los campos convivieron jugadores procedentes de Marruecos, Senegal, Gambia, Ghana, Túnez, Mauritania, Guinea Conakry, Mali y España. Todos ellos mezclados en los distintos equipos, jugando simplemente bajo el color de su camiseta: morado, naranja, verde o rojo. Además, contamos con la participación de personas vinculadas a distintos recursos y espacios de acogida de la provincia, como es nuestro programa de hospitalidad y vivienda en San Isidro y Casa Arrupe en Puebloblanco, así como el Centro  Papa Francisco de la Fundación ECCA Social.

Alianzas que suman: Este tipo de iniciativas demuestran que el deporte es una herramienta poderosísima para fomentar la inclusión y la convivencia real. Esta actividad se enmarca dentro de las líneas de acción de un programa financiado por la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía.

Tampoco queremos dejar pasar la oportunidad de agradecer la colaboración de la empresa Coprohníjar, que aportó agua y sandías frescas para que los jugadores y asistentes pudieran reponer fuerzas al finalizar el torneo. ¡Un tercer tiempo espectacular!

Seguimos creyendo firmemente que la integración se construye así: poco a poco, desde lo cotidiano, el encuentro y la participación compartida. Y días como este nos recuerdan que, cuando jugamos en el mismo equipo, ganamos todos.

 

 

Memoria Anual 2025 del SJM-Almería: crecimiento, acompañamiento y compromiso

Presentamos nuestra Memoria Anual 2025, un documento que refleja la consolidación de nuestras principales líneas de trabajo —intervención social, hospitalidad y sensibilización—, así como las cifras más destacadas del año y un importante crecimiento en personas acompañadas, presencia territorial y capacidad de respuesta.

Después de un año lleno de nuevos retos, más lugares a los que llegamos y más personas que acompañamos, presentamos nuestra Memoria anual de actividades 2025. En ella recogemos no solo datos y cifras, sino sobre todo la vida compartida con tantas personas migrantes en la provincia de Almería.

Mirar este año en retrospectiva nos habla de algo que sentimos cada día: seguimos creciendo, pero lo hacemos desde la misma raíz de siempre, la cercanía, la sencillez y el compromiso de acompañar, servir y defender a las personas migrantes.

Níjar: una presencia constante.

Nuestro trabajo continúa con la intervención social en los asentamientos chabolistas de la zona de Níjar, durante el 2025, ampliamos nuestra intervención a más asentamientos, cortijos y otro tipo de infraviviendas de la zona. Durante este año hemos realizado 1.034 primeras atenciones, frente a las 926 del año anterior. Este aumento refleja algo muy concreto: más personas siguen necesitando acompañamiento, así como una red de apoyo.

También ha crecido de forma significativa la participación en nuestros procesos formativos. 529 personas han asistido a clases de castellano y 366 han participado en iniciativas de formación prelaboral. Son espacios que no solo enseñan, sino que crean vínculos, confianza y oportunidades. A esto se suma el trabajo de atención jurídica, donde hemos acompañado a 392 personas en procesos de documentación, regularización y acceso a derechos. Sabemos que este acompañamiento es clave en un contexto cada vez más complejo.

Hospitalidad y Vivienda:del acompañamiento a la autonomía.

“Tener una casa significa tener un espacio que ofrece libertad. Mi vida cambió mucho desde que conocí la asociación”, nos decía Yaya. Y es que por nuestro programa han pasado ya 100 personas, y 17 de ellas al dejar el programa han podido acceder a una vivienda en autonomía, uno de los signos más claros de que el acompañamiento transforma vidas.

Sensibilizar es también transformar.

Sabemos que dar a conocer la realidad de las personas a las que acompañamos cada día es una parte esencial de nuestro trabajo. Por eso, este año hemos reforzado también el área de sensibilización, llegando a 719 personas a través de talleres y charlas. Además, 154 personas han participado en actividades de ocio y convivencia, espacios que favorecen el encuentro, la relación y la construcción de una mirada más cercana y humana de la realidad migrante. Como nos recuerda Thelma nuestra voluntaria y Misionera de Cristo Jesús, quien resume bien lo que intentamos ser: “Poner siempre a la persona migrante en el centro”.

Crecer en territorio, crecer en red.

El 2025 ha estado marcado por un proceso de crecimiento institucional. Hemos ampliado nuestra presencia en el Poniente almeriense, gracias a la colaboración con la Asociación Nakani de Roquetas de Mar. Además, la futura incorporación a la Fundación ECCA Social supone para nosotros un paso importante, una oportunidad para fortalecer el proyecto, sumar capacidades y seguir respondiendo mejor a los retos sociales del territorio.

También seguimos avanzando en nuevas iniciativas, como el desarrollo progresivo del Centro Papa Francisco, que empieza ya a dar sus primeros frutos y a consolidarse como una realidad en marcha

Un proyecto que es posible entre muchas personas.

Sin duda alguna, nada de esto sería posible sin una red amplia de apoyo. El crecimiento del SJM-Almería también se refleja en el aumento de personas socias, donantes, entidades colaboradoras, empresas solidarias y administraciones públicas que confían en este proyecto.

Socios-donantes como Blanca y Luis, quienes nos comparten su experiencia, «El SJM Almería desde el principio nos ha impresionado mucho. Parece mentira que tanto sufrimiento esté tan cerca.  Es un proyecto que en muy poco tiempo está cambiando la vida de tantas personas, dignificándolas. Ojalá se logre también, que esos cambios sean estructurales y esa realidad se transforme«.

Este respaldo nos permite sostener y mejorar la intervención, ampliar equipos y llegar más lejos. Pero, sobre todo, nos recuerda algo esencial: esto no es un proyecto de una sola entidad, sino una comunidad que camina junta.

Este año nos deja la sensación de seguir caminando en una misma dirección: la de una presencia que acompaña, escucha y se compromete con la dignidad de cada persona.

La Memoria 2025 no es solo el reflejo de lo realizado, sino también una invitación a seguir construyendo juntos y juntas un futuro más justo, humano y esperanzador para las personas migrantes en Almería.

Te invitamos a conocer con más detalle nuestro trabajo en la Memoria completa, disponible aquí.

Visita institucional: La ministra Elma Saiz conoce nuestro programa de Hospitalidad y Vivienda

Níjar recibió la visita de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quien conoció de primera mano los programas de hospitalidad y vivienda que SJM Almería desarrolla en colaboración con Fundación tuTECHÔ. Durante la jornada, la ministra recorrió Casa Arrupe y las 12 viviendas de San Isidro, espacios que ofrecen soluciones habitacionales dignas y acompañamiento social a personas y familias migrantes que antes vivían en asentamientos, con el objetivo de promover su inclusión y bienestar en la comunidad.

El pasado jueves, iniciamos nuestras actividades del mes de septiembre con la visita de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quién conoció en Níjar de primera mano el trabajo que desarrollamos en nuestro programa de hospitalidad y la vivienda. La visita se llevó a cabo de la mano de la Fundación tuTECHÔ, con quien colaboramos estrechamente en la implementación de un modelo de vivienda digna, sostenible e inclusiva en el territorio.

La ministra estuvo acompañada por la secretaría de Estado de Inclusión, Elena Rodríguez, y el subdelegado del Gobierno en Almería, José María Martín. Juntos recorrieron varios de nuestros espacios, entre ellos Casa Arrupe y las 12 viviendas de San Isidro, que constituyen dos ejemplos concretos de cómo la colaboración entre entidades sociales, administraciones públicas y la sociedad civil puede dar lugar a alternativas reales a la exclusión residencial que sufren muchas personas migrantes.

La jornada comenzó con la visita a Casa Arrupe, un espacio que funciona como comunidad de vida, hospitalidad y acompañamiento. Allí, Lamine y Tama compartieron su testimonio sobre lo que significa vivir en esta casa y cómo la experiencia de formar parte de esta comunidad ha transformado sus vidas.

Posteriormente, la delegación visitó las 12 viviendas de San Isidro, donde actualmente residen personas y familias migrantes que anteriormente vivían en asentamientos. Durante la visita, la ministra tuvo la oportunidad de conocer a una de las familias que habita estos hogares, quienes compartieron su historia.

Tanto Casa Arrupe como las viviendas de San Isidro forman parte del modelo de vivienda impulsado por Fundación tuTECHÔ, entidad que desarrolla su labor en distintos territorios de España con el objetivo de ofrecer soluciones habitacionales sostenibles y centradas en la persona. Este modelo no solo se orienta a proporcionar un techo, sino que busca construir entornos donde las personas puedan desarrollar plenamente su vida, con acompañamiento social y comunitario.

En Níjar, desde SJM Almería colaboramos activamente con Fundación tuTECHÔ para adaptar este modelo a la realidad local, marcada por la existencia de numerosos asentamientos donde viven personas migrantes en condiciones indignas.

Desde SJM Almería agradecemos la visita de la ministra Elma Saiz, así como el interés mostrado por su equipo en conocer la situación sobre el terreno. 

Seguiremos trabajando junto a Fundación tuTECHÔ, las administraciones públicas que hacen posible este proyecto —entre ellas la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda y la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía—, así como con entidades privadas, organizaciones sociales, empresas colaboradoras, personas socias y donantes, para seguir mejorando las condiciones de vida de las personas migrantes y avanzar hacia una sociedad más inclusiva y con acceso a una vivienda digna para todas las personas.

Otro año más nos pusimos en marcha: Caminos de Hospitalidad

Este año, bajo el lema «La hospitalidad empieza con un paso», nos pusimos de nuevo en camino. Un año más, Caminos de Hospitalidad llega al SJM-Almería como un espacio de encuentro, de reflexión y de compromiso compartido. Entre invernaderos, bajo el sol de junio, y acompañados por la diversidad de rostros y voces que dan vida a nuestra comunidad, volvimos a caminar convencidos de que la hospitalidad no es solo una palabra: es un gesto, una actitud, una forma de estar en el mundo.

Otro año más salimos a caminar juntos y juntas entre los invernaderos que forman parte del paisaje y de la vida de tantas personas en esta tierra, y de nuestra labor diaria. Durante el mes de junio llego un año más a nuestras tierra caminos de hospitalidad, una iniciativa para generar una cultura de solidaridad e inclusión con las personas que se ven forzadas a migrar, impulsada por la campaña Hospitalidad de las obras del Sector Social de los Jesuitas en España se suman el Servicio Jesuita a Refugiados Europa (JRS Europe), la Red Jesuita con Migrantes de Latinoamérica y Caribe (RJM LAC) y su Campaña por la Hospitalidad; y la Federación Internacional de Fe y Alegría. (FIFyA).

 Caminamos bajo un sol fuerte, sí, pero también acompañados por unas unas 60 personas: amigos, amigas, familias, voluntarios y voluntarias, personas de la comunidad, de nuestra vida parroquial, nuestros chicos de los asentamientos y de las 12 viviendas,  cada uno con su historia, sus pasos, sus sueños. Diferentes orígenes, diferentes caminos, pero un mismo horizonte: construir hospitalidad.

En nuestro recorrido, cada paso tenía sentido, cada parada, una palabra que nos llamaba a mirar dentro, a mirar al otro y a mirar más allá.

La primera parada fue un despertar, para ponernos en marcha, saliendo desde nuestra Casa Arrupe y acompañados (as) por la reflexión de nuestra voluntaria y religiosa de la Compañía de María, Pilar Rubio quien nos habló con emoción de abrir la puerta del corazón, ese gesto tan sencillo y a la vez tan revolucionario, recordando a Pedro Casaldáliga “llevo el corazón lleno de nombres, de rostros, de historias de agradecimiento.

Puestos en marcha y con la disposición de “abrir nuestro corazón”, nos hemos encontrado en nuestra segunda parada, una parada que podemos decir fue de “descubrir el rostro del otro”, en ella el Jesuita Severino Lázaro, nos invitó a repensar el porvenir no como algo que nos sucede, sino como alguien que llega a nuestra vida y que el futuro se construye en el encuentro con los demás, especialmente con quienes más nos necesitan. La hospitalidad, más que una opción, se presenta como un camino para un porvenir verdaderamente humano y compartido.

Y seguimos caminando, a veces en silencio, a veces compartiendo palabras, risas, agua, tratando de conocer un poco más a quien tenía a mi lado y caminaba conmigo.

En nuestra tercera parada fue un canto a la esperanza. Rafael, uno de nuestros voluntarios, nos trajo a la memoria aquella ya tan conocida parábola del granito de mostaza, si aquella misma canción de “si tuvieras fe como un granito de mostaza, ¿Qué pasa?….” , pues en nuestro caso aquella semilla pequeña, oculta, pero llena de vida en potencia, nos invita a reconocer los signos humildes del Reino que brotan silenciosamente, como en los invernaderos que esconden verdor bajo la sequedad, cultivar esperanza es aprender a ver lo nuevo que ya está naciendo, aunque aún parezca invisible.

La cuarta parada fue quizás una de las más emotivas, y es que, bajo el nombre de caminar juntos, soñar juntos, escuchamos una historia de sueños, de aquellos sueños que al emigrar traemos con nosotros y de cómo los sueños se vuelven más grandes cuando los tejemos entre muchas manos, entre muchas culturas, entre muchas vidas, recordándoles a todos los presentes de cómo soñar juntos es también una forma de resistir.

Ya cerca del final del camino, el Jesuita Joaqui Salord, nos animó a dar un paso más: no solo a acoger al otro, sino a ser casa para él otro. Una casa que protege, promueve, integra, construye, escucha, denuncia, comparte, educa y actúa. Porque ser hospitalidad es mucho más que abrir una puerta: es comprometerse con el otro desde lo más profundo.

Un recorrido en el que pudimos ver aquel, mar de plástico, y entre carreteras e invernaderos, entre palabras, silencios y abrazos, terminamos nuestro “camino”, compartiendo un rato de convivencia, entre música, comida y alegría de encontrarnos un año más, en este caminar juntos.

Gracias a cada persona que vino, que caminó, que compartió. Gracias por seguir creyendo. Porque cuando caminamos juntos, cuando abrimos el corazón, cuando cultivamos la esperanza, caminamos, juntos y soñamos juntos entonces sí: podemos ser casa para el otro, podemos ser Hospitalidad.

 Mira el resumen de nuestra caminata de Caminos de Hospitalidad
En este PDF encontrarás lo que compartimos, vivimos y reflexionamos en cada una de las paradas de nuestro recorrido.
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De la chabola al aula: Curso universitario de mediación intercultural en la UAL

¿Qué pasa cuando en un aula se encuentran personas de distintos países, culturas y lenguas, unidas por las ganas de aprender? Pasa lo que hemos vivido este mes de junio en la Universidad de Almería: un curso universitario sobre mediación intercultural y migraciones, quince personas migrantes participaron en una formación pensada especialmente para ellas, donde el conocimiento se mezcló con la vida, la escucha y el reconocimiento mutuo. Una formación breve en duración, pero enorme en alcance, que demuestra que la inclusión real comienza allí donde se rompen las barreras del acceso al conocimiento.

Solo quince alumnos. Solo 30 horas. Parece poca cosa. Pero una formación universitaria diseñada específicamente para personas que viven en asentamientos chabolistas supone, en realidad, un paso de gigante.

Así ha sido el curso que hemos desarrollado este mes de junio junto a la Universidad de Almería (UAL): una experiencia breve, pero de gran calado humano y simbólico. Durante dos semanas, personas migrantes procedentes de Marruecos, Mali, Guinea, Senegal o Ghana compartieron aula, aprendizaje y vida, en una formación sobre mediación intercultural y migraciones especialmente adaptada a su realidad.

Los contenidos abordaron la mediación en los ámbitos sanitario, educativo, judicial y comunitario, así como herramientas para la resolución de conflictos, con un enfoque participativo y práctico. Pero más allá del temario, lo más significativo fue el clima de respeto, la escucha mutua y la riqueza de experiencias compartidas.

En el aula se hablaban más de doce lenguas distintas —árabe, amazigh, español, inglés, francés, alemán, bambara, twi, moore, dagaare, wali…— reflejo de una diversidad que no fue obstáculo, sino motor. Como señalaba Insufi Bandjam, de Guinea Bissau, si tuviera que resumirlo en dos palabras serían: “diversidad y multiculturalidad”.

El curso fue organizado por el grupo de investigación Paralelo 37º – Estudios sociodemográficos y territoriales(HUM-635), bajo el paraguas del CEMyRI, a propuesta del SJM-Almería, y con el apoyo de la Fundación Almería Tierra Abierta, en el marco del programa “12+1. Viviendas para la vida”, financiado por la Junta de Andalucía.

Para muchos participantes, fue su primera vez en una universidad. Y la emoción era evidente. “Esta formación fue la mejor experiencia que he tenido aquí en España”, afirmaba Mohamed Benserrar (Marruecos), destacando el papel del mediador como figura clave en educación y salud, y agradeciendo la cercanía del profesorado.

Ahmad Redjali, también marroquí, agradecía el “apoyo y acompañamiento” recibido, subrayando cómo el curso ha sido clave para su desarrollo personal y profesional: “Me permitió aprender a través de experiencias prácticas e interactuar con diversas culturas, lo que fortaleció mi capacidad para trabajar en contextos multiculturales”.

Desde una mirada cercana y profesional, Hajar Lachhab (hispano-marroquí) valoraba especialmente el enfoque práctico del curso y la calidad del equipo docente: “Compartimos dinámicas grupales, analizamos casos reales y aprendimos directamente de profesionales del sector. Me llevo no solo conocimientos, sino también una mirada más crítica y empática sobre cómo construir una sociedad más inclusiva y justa”.

Abdelkrim Ourhou, por su parte, destacaba la dimensión personal: “Aprendí a escuchar activamente sin juzgar, y eso es esencial cuando te enfrentas a situaciones entre culturas diferentes. Lo que más me gustó es la importancia de la empatía, porque ponerse en el lugar del otro cambia totalmente la dinámica de la conversación”.

Saakiru Mohammed (Ghana) resumía así su vivencia: “El programa superó mis expectativas. Creo que este conocimiento me ayudará a integrarme mejor y a ser un buen miembro de la comunidad. Podemos superar barreras y convivir en paz aceptando nuestras diferencias, que son las que nos hacen únicos”.

El impacto del curso ha sido igualmente profundo para el profesorado. Pablo Pumares, director del Máster MIGRAMED-GV, destacaba “la ilusión y las ganas de aprender” del grupo. Para Beatriz González Martín, profesora e investigadora en el CEMyRI, ha sido una experiencia “muy satisfactoria”, impresionada por el compromiso del alumnado y deseando que esta oportunidad les abra nuevas puertas. Daniela Herrera, profesora de Sociología, añadía: “Un grupo agradecido, respetuoso, con una enorme sed de aprender”.

Desde el SJM-Almería creemos que este tipo de experiencias muestran el verdadero sentido de nuestro modelo de intervención: acompañar, servir, reflexionar, sensibilizar e incidir para transformar. La mediación interculturalno es solo una herramienta profesional: es una manera de construir sociedades más humanas, más justas y más habitables.

No se trata solo de enseñar, sino de reconocer y dignificar. Las personas que viven en los márgenes también tienen derecho a formarse, a liderar, a construir comunidad. Esta microcredencial es solo un primer paso. Pero es, sin duda, un paso hacia el futuro.

 

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Fútbol, alegría y dignidad en Níjar: un domingo para encontrarnos

Si nos preguntaran por un deporte verdaderamente universal, muchos diríamos sin dudar: el fútbol. Y este domingo en Níjar lo fue más que nunca. Vivimos una jornada llena de vida, encuentro, donde personas de distintos países compartieron mucho más que un balón: compartieron risas, respeto y comunidad.

Hemos celebrado nuestro primer torneo de Fútbol, el pasado domingo 22 de junio el campo municipal de San Isidro, en Níjar, se llenó de vida, de goles y de sonrisas. Fue mucho más que un torneo de fútbol: fue un día de convivencia, de encuentro entre culturas, de celebración sencilla pero profunda de lo que somos cuando nos miramos como personas, no como números ni etiquetas.

Participaron unas 100 personas en total, de las cuales 60 fueron jugadores (¡y una valiente jugadora!) organizados en 8 equipos, procedentes de países como Marruecos, Ghana, Senegal, Gambia, Mali, Guinea y también de España. Todos ellos son participantes en los programas de SJM-Almería, proceden de asentamientos chabolistas o en otras formas de infravivienda en la comarca de Níjar, y trabajan en los invernaderos que sostienen buena parte de la economía de la zona. Ese día no estaban solo como trabajadores invisibles, sino como compañeros de equipo, como rivales deportivos, como vecinos, como ciudadanos.

La jornada fue posible gracias a una gran red de colaboración. El Ayuntamiento de Níjar cedió el campo municipal y colaboró activamente a través de su personal técnico.

Contamos también con el apoyo de la Junta de Andalucía, ya que la actividad se enmarca en el programa “12+1. Viviendas para la vida”, financiado por la Consejería de Inclusión Social, Familias e Igualdad. Y la cooperativa Coprohníjar quien no dudó en sumarse.

Uno de los aspectos más bonitos del día fue la participación de voluntarios y voluntarias. Desde el equipo del SJM hasta los jóvenes de bachillerato del colegio de la Compañía de María de Almería, que ejercieron de árbitros con entrega y alegría, todos pusieron de su parte para que la jornada saliera adelante con éxito. Fue emocionante ver a chicos y chicas tan distintos entre sí compartiendo campo, comida, conversación y risas. La diferencia no fue obstáculo, sino riqueza.

El fútbol, ese lenguaje universal, fue el pretexto. Lo importante era lo que pasaba fuera de los partidos: los saludos, las bromas, el respeto, las fotos, la música improvisada, el sentirse parte de algo. Porque nadie debería vivir condenado a ser solo mano de obra barata. Todos merecemos ser vistos y tratados como personas. Este domingo fue un paso más en ese camino.

Gracias a quienes lo hicieron posible. Ojalá muchos días como este: con espacio para jugar, para convivir y para reconocernos como iguales en medio de tanta desigualdad. Porque cuando hay comunidad, hay esperanza.

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Ramadán y Cuaresma, Cristianos y musulmanes: lo que esperamos llegar a ser juntos

El SJM-Almería es una organización jesuita (por tanto, ubicada dentro de la Iglesia Católica y con una nítida inspiración cristiana) que trabaja con numerosas personas musulmanas, que son nuestras vecinas, amigas, hermanas y compañeras. En el contexto del tiempo sagrado de la Cuaresma y del Ramadán, que este año coinciden en el tiempo, queremos compartir el Mensaje del Dicasterio vaticano para el Diálogo Interreligioso para el mes de Ramadán y ‘Id Al-fitr de este año, titulado “Cristianos y musulmanes: lo que esperamos llegar a ser juntos”. La traducción, no oficial, es del jesuita Jaime Flaquer.

Queridos hermanos y hermanas musulmanes:

Al comenzar el mes de Ramadán, el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso os envía sus más cálidos saludos y su amistad. Este tiempo de ayuno, oración y compartir es, sin duda, una ocasión privilegiada para acercarse a Dios y reencontrarse con los valores esenciales de la fe, la compasión y la solidaridad.Este año, el Ramadán coincide en gran parte con la Cuaresma, período de ayuno, súplica y conversión a Cristo para los cristianos. Esta cercanía en el calendario espiritual nos brinda una oportunidad única para caminar juntos, cristianos y musulmanes, en un camino común de purificación, oración y caridad. Para nosotros, los católicos, es una alegría compartir este momento con vosotros, pues nos recuerda que todos somos peregrinos en esta tierra y que todos buscamos «vivir mejor».

Este año, queremos reflexionar con vosotros no solo sobre lo que podemos hacer juntos para «vivir mejor», sino, sobre todo, sobre lo que queremos llegar a ser juntos, cristianos y musulmanes, en un mundo que anhela esperanza. ¿Queremos ser meros colaboradores en la construcción de un mundo mejor o auténticos hermanos que den testimonio, juntos, de la amistad de Dios con todos los hombres?

Más que un simple mes de ayuno, el Ramadán nos aparece, a nosotros los católicos, como una escuela de transformación interior. Pues al abstenerse de comida y bebida, los musulmanes aprenden a dominar sus deseos y a orientarse hacia lo esencial. Este tiempo de disciplina espiritual es una invitación a cultivar la piedad, esa virtud que permite acercarse a Dios y abrirse a los demás.Como bien sabéis, en la tradición cristiana, el tiempo santo de la Cuaresma nos invita a un camino similar: a través del ayuno, la oración y la limosna, buscamos purificar nuestro corazón y recentrarnos en Aquel que da sentido a nuestra vida. Estas prácticas espirituales, aunque expresadas de manera diferente, nos recuerdan que la fe no se reduce a gestos externos, sino que es un camino de conversión interior.

En un mundo marcado por injusticias, conflictos e incertidumbres sobre el futuro, nuestra vocación común no puede limitarse a prácticas espirituales semejantes.

Nuestro mundo tiene sed de fraternidad y de un diálogo auténtico. Musulmanes y cristianos, juntos, podemos ser testigos de esta esperanza: la esperanza de que la amistad es posible a pesar del peso de la historia y de las ideologías que dividen.La esperanza no es un simple optimismo; es una virtud arraigada en la fe en Dios, el Misericordioso, nuestro Creador. Para vosotros, queridos amigos musulmanes, esta esperanza se alimenta de la confianza en la misericordia divina que perdona y guía. Para nosotros, los cristianos, se fundamenta en la certeza de que el amor de Dios es más fuerte que cualquier prueba y obstáculo.

Por ello, lo que queremos llegar a ser juntos es verdaderos hermanos y hermanas en humanidad, que se estiman profundamente.

 

 

Nuestra fe en Dios es un tesoro que nos une, más allá de nuestras diferencias. Nos recuerda que todos somos criaturas espirituales, encarnadas y amadas, llamadas a vivir en dignidad y respeto mutuo.

Y queremos convertirnos en guardianes de esta dignidad sagrada, rechazando toda forma de violencia, discriminación o exclusión. Este año, en el que nuestras dos tradiciones espirituales coinciden en la celebración del Ramadán y la Cuaresma, tenemos una oportunidad única de mostrar al mundo que la fe transforma a las personas y a las sociedades, y que es una fuerza de unidad y reconciliación.

En un mundo donde «vuelve a aparecer la tentación de construir una cultura de muros, de levantar muros, muros en el corazón, muros levantados en la tierra para evitar este encuentro con otras culturas, con otras personas» (Papa Francisco, Fratelli tutti, n. 27), nuestro desafío es, pues, construir, mediante el diálogo, un futuro común basado en la fraternidad.

No queremos solo coexistir; queremos vivir juntos en estima sincera y mutua. Los valores que compartimos, como la justicia, la compasión y el respeto por la creación, deben inspirar nuestras acciones y nuestras relaciones, y servirnos de brújula para ser constructores de puentes en lugar de muros, defensores de la justicia en vez de la opresión, protectores del medio ambiente en lugar de destructores.

Nuestra fe y sus valores deberían ayudarnos a ser voces que se alzan contra la injusticia y la indiferencia, y que proclaman la belleza de la diversidad humana.En este tiempo de Ramadán y ante la inminencia de la festividad de ‘Id al-Fitr, nos alegra compartir con vosotros esta esperanza. Que nuestras oraciones, nuestros gestos de solidaridad y nuestros esfuerzos por la paz sean signos tangibles de nuestra sincera amistad con vosotros.

Que esta festividad sea una ocasión de encuentros fraternos entre musulmanes y cristianos, en los que podamos celebrar juntos la bondad de Dios. Estos momentos de compartir, sencillos pero profundos, son semillas de esperanza que pueden transformar nuestras comunidades y nuestro mundo.

¡Que nuestra amistad sea esa sombra bienhechora para un mundo sediento de paz y fraternidad!

Que vuestro ayuno y vuestras demás prácticas piadosas durante el Ramadán, así como la celebración de ‘Id al-Fitr que lo culmina, os aporten abundantes frutos de paz, esperanza, fraternidad y alegría.

Desde el Vaticano, 4 de febrero de 2025

✠ George Jacob Cardenal Koovakad. Prefecto

✠ Mons. Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage. Secretario

 

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Memoria Anual 2024 del SJM Almería: Un reflejo de nuestra misión junto a las personas migrantes

Lanzamos nuestra Memoria Anual, un testimonio de lo vivido en el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM)-Almería durante el 2024. Este informe no solo resume nuestras actividades, sino que también refleja nuestra misión de acompañar, servir y defender a las personas migrantes y refugiadas, con un firme compromiso con la justicia y la dignidad humana.

El 2024 fue un año de expansión y crecimiento significativo para nuestra organización. La actividad se multiplicó, nuestro equipo se amplió, y logramos mejorar la atención a las personas que más lo necesitan. Más proyectos, más financiación, nos han permitido llegar a más personas y seguir tejiendo redes de solidaridad.

El 2024 ha sido un año de avances significativos para SJM Almería. Desde la firma del contrato con tuTechô para las viviendas de San Isidro hasta la inauguración del Programa de Vivienda y Hospitalidad, cada paso ha reafirmado nuestro compromiso con las personas más vulnerables. Cerramos el año con la entrega del Premio Ideal en la categoría de Sociedad, un reconocimiento que nos impulsa a seguir adelante.

En esta misma línea, uno de los hitos más importantes ha sido la creación de nuevos proyectos centrados en la hospitalidad y la integración, reflejados en logros concretos: la entrega de 82 plazas residenciales y la participación de 489 personas en nuestras clases de castellano, avanzando así hacia una integración real y efectiva.

Estos proyectos son un claro testimonio del compromiso de SJM Almería con la erradicación de los asentamientos chabolistas y la construcción de espacios seguros, acogedores y solidarios para las personas migrantes.

Aunque hemos alcanzado logros significativos, nuestro camino sigue centrado en las personas más vulnerables. Continuamos luchando por la erradicación de los asentamientos chabolistas y seguimos profundamente conectados con las raíces que nos llevaron a este trabajo: la solidaridad, la justicia social y la defensa de los derechos humanos. Porque por su puesto nada de esto sería posible sin el apoyo constante de nuestros socios, donantes, colaboradores, personal técnico y voluntarios.

No nos queda más que decir GRACIAS, Juntos, seguimos ampliando el espacio de nuestra tienda, desplegando nuestras lonas con valentía, y afianzando nuestras estacas en el corazón de aquellos a quienes servimos.

 

 

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Inicio del curso 2024-2025: Más voluntarios, más actividades y una comunidad en crecimiento

Después del verano, regresamos a nuestras actividades y nuestras clases de castellano sin duda son las más esperada por nuestros alumnas y alumnos, en nuestros diferentes lugares de actuación, tales como los asentamientos de Atochares y El Hoyo en Níjar, nuestra sede de Puebloblanco y nuestro recién inaugurado programa de hospitalidad en San Isidro de Níjar, voluntarios y voluntarias comienzan las actividades para este curso 2024-2025.  

Dimos inicio al curso 2024-2025 con gran entusiasmo y muchas expectativas. En nuestros proyectos situados en los asentamientos de Atochares y El Hoyo (Níjar), el programa de hospitalidad de las 12 viviendas de San Isidro de Níjar y nuestra sede en Puebloblanco, hemos dado la bienvenida a un nuevo grupo de voluntarios y voluntarias quienes se han sumado a nuestro equipo con la ilusión de aportar su tiempo y habilidades de nuestra comunidad.

Clases y talleres, una respuesta a las necesidades de la comunidad: Entre nuestras actividades, destacan las clases de castellano, una herramienta fundamental para la integración de migrantes y personas en situación de vulnerabilidad, pero no nos detenemos ahí, este curso igual que el pasado seguiremos con nuestra oferta de talleres, todos ellos diversos que buscan potenciar las capacidades de quienes participan en nuestros programas, nuestro objetivo es proporcionar no solo conocimientos, sino herramientas prácticas para el día a día.

Nuevos voluntarios, la clave para seguir creciendo: Este año, contamos con la incorporación de nuevos voluntarios y voluntarias cuyo apoyo es esencial para el desarrollo de nuestros programas. Todos se han integrado rápidamente, ayudando a dinamizar las clases y es que como sabemos, su compromiso nos permite no solo continuar, sino mejorar la atención a los participantes.

Gracias a su valiosa labor, el curso pasado hemos logrado atender más de 200 personas que asistían a alguna de nuestras clases,  Sin embargo, la demanda sigue siendo alta, esto refleja la creciente necesidad de este tipo de iniciativas y la importancia de contar con más recursos y apoyo para poder atender a todas las personas que buscan mejorar su situación a través del aprendizaje y la integración.

Un camino hacia una comunidad más fuerte y solidaria: Cada inicio de curso es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la comunidad, y este año no es la excepción. Estamos convencidos de que, con el esfuerzo conjunto de voluntarios, alumnos, colaboradores, y personal técnico lograremos seguir avanzando en nuestra misión de acompañar, servir y defender.

La labor en los asentamientos y en los programas de hospitalidad no solo transforma la vida de quienes participan en ellos, sino que también enriquece profundamente a quienes colaboran como voluntarios, demostrando que el voluntariado es una de las formas más efectivas de generar cambios reales y sostenibles.

Seguimos adelante con energía, listas de espera y, sobre todo, con la firme convicción de que cada esfuerzo cuenta.

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Nuestro verano: aprendizaje, diversión y comunidad

Con el final de nuestro curso escolar de clases de castellano, nos embarcamos en un verano lleno de diversas actividades, que no solo fueron educativas, sino también recreativas y de gran utilidad para nuestra comunidad. Estas actividades han sido posible no solo al esfuerzo y trabajo de nuestro personal técnico, sino también de nuestros voluntarios y voluntarias quienes vinieron de diversas partes de España a pasar un verano con nosotros.

El verano comenzó con un Taller de Digitalizaciónen el, nuestros alumnos de las diversas clases de castellano pudieron aprender sobre seguridad en línea, como obtener el certificado digital y como solicitar cita en diversas administraciones de Almería. Para seguir aprendiendo, se organizó un Taller de Seguridad Vial, donde los participantes aprendieron sobre la importancia de respetar las normas de tránsito y cómo prevenir accidentes en la carretera, esta actividad fue seguida por un Taller de Manipulador de Alimentos, donde se enseñaron prácticas seguras y saludables para la manipulación y conservación de alimentos, todo ellos tuvieron una gran asistencia, tanto en asentamientos como en nuestra sede.

En el asentamiento “El Hoyo”, se organizó con el fin de mejorar las relaciones grupales y de los residentes, el Taller de Actividades Físicas Lúdico-Expresivas, dicho taller combinó ejercicios físicos con actividades recreativas. Además, gracias al apoyo de la Escuela de Arte y Superior de Diseño Carlos Pérez Siquier, realizamos un Taller de Pintura y Dibujo, donde junto a nuestras voluntarias y equipo técnico pasamos un rato no solo de creatividad si no de seguir estableciendo lazos comunitarios.

Sabemos de la importancia de generar espacios de compartir, es por eso que también hemos realizado un Taller sobre el Manejo de Estrés y Ansiedad, donde los asistentes adquirieron herramientas y estrategias para manejar situaciones estresantes y mejorar su bienestar emocional, así como compartir diversas vivencias y experiencias personales.

Pero, no todo fue trabajo y aprendizaje; también hubo espacio para el ocio. Disfrutamos de un Cine de Verano en el asentamiento de Atochare (Níjar), una actividad que reunió a varios asistentes para disfrutar de un momento de entretenimiento al aire libre bajo las estrellas.

El verano también estuvo lleno de compañía quienes vinieron a compartirnos de sus conocimientos, tal es el caso de la visita del equipo de trabajo del proyecto CATALYSE, quienes están investigando cómo el calor afecta la salud de los trabajadores agrícolas migrantes. Este equipo nos brindó un Taller sobre Seguridad Laboral, aportando conocimientos para la protección de nuestra comunidad quienes en su mayoría trabajan bajo las altas temperaturas de verano en los invernaderos de nuestra provincia.

Finalmente, los más pequeños de nuestra comunidad también disfrutaron de su propio espacio con actividades organizadas por el Grupo Scouts Cachimall 441, quienes se aseguraron de que los niños tuvieran un semana llena de aventuras y aprendizaje.

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