Asentamiento del Cañaveral

Adiós: Logramos acabar con el asentamiento chabolista de Cañaveral (Níjar)

El día 19 de julio, las máquinas excavadoras derruían los restos del asentamiento chabolista de Cañaveral (Níjar). Culminaba así, felizmente, un proceso de meses que ha llevado a todos sus habitantes a disponer de una vivienda digna en régimen de alquiler.

La historia comenzó en el mes de marzo de 2023 y aún tiene muchas páginas por ser escritas. A finales de enero de 2023 se produjo el desalojo y demolición del gran asentamiento chabolista del Walili, sin que a sus residentes se les ofreciera una alternativa habitacional razonable, digna y estable. Poco después, el SJM-Almería trabó relación con los habitantes del asentamiento de Cañaveral, situado a menos de un kilómetro de distancia del Walili.

Miércoles a miércoles, durante más de un año hemos ofrecido clases de castellano en el Cañaveral a la veintena de residentes de ese asentamiento y a algunos amigos de los cortijos de alrededor. Todos ellos, procedentes de Senegal y de Gambia. En este tiempo, se ha ido fraguando una relación de confianza y amistad.

Cuando el SJM-Almería decidió asumir la gestión de las doce viviendas proporcionadas por Techô en San Isidro, se planteó la posibilidad de reservar algunas casas para los habitantes de Cañaveral. Convocamos una asamblea del asentamiento y la idea gustó a todos.

Pero también surgieron las dificultades: la principal es la distancia entre el lugar de residencia (San Isidro) y el de trabajo (la zona de los Albaricoques), unos 15 kilómetros separados por los montes de la Serrata, sin conexión con transporte público e imposible de transitar a diario en bicicleta o patinete. En un plato de la balanza, la vivienda; en el otro, el empleo. A pesar de los riesgos, incertidumbres y precariedades, los residentes han hecho una opción seria, y nada fácil, por las nuevas viviendas.

A principios de julio, fueron firmando los contratos de subarrendamiento con el SJM y fueron habitando sus nuevas viviendas. El viernes 19 de julio llegaron las excavadoras del Ayuntamiento de Níjar. Para entonces, Omar, Moustapha, Abdou y todos los demás estaban ya en su nuevo hogar.

La historia continúa y comienza. Dejando atrás la indignidad de la infravivienda y la exclusión de los asentamientos, nos adentramos en una nueva etapa, apasionante, en camino hacia la inclusión, la ciudadanía, la vecindad y la convivencia.

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