Presentamos el informe “Vivir sin existir. Barreras de acceso al padrón en el municipio de Níjar

 ¿Es el padrón municipal un derecho garantizado o un privilegio administrativo? A partir del análisis de cerca de un millar de expedientes en el municipio de Níjar, este nuevo estudio  saca a la luz los obstáculos burocráticos que invisibilizan a cientos de personas migrantes en contextos de infravivienda, demostrando cómo estas trabas actúan como una barrera estructural que bloquea el acceso a derechos basicos.

Presentamos nuestro informe “Vivir sin existir. Barreras de acceso al padrón en el municipio de Níjar”, un trabajo que documenta las dificultades que encuentran muchas personas migrantes para acceder al padrón municipal en contextos de infravivienda y exclusión residencial.

El estudio, elaborado a partir del acompañamiento realizado por el equipo del SJM-Almería entre 2023 y 2025, en donde analizamos cerca de un millar de expedientes relacionados con el acceso al padrón en Níjar, muestra cómo determinados obstáculos administrativos terminan convirtiéndose en una barrera estructural para el acceso a derechos básicos.

Este informe se enmarca en el programa “12+1. Viviendas para más vida”, impulsado por el SJM-Almería y financiado a través de la Línea 11 de la Junta de Andalucía, dentro de la convocatoria de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad para el ejercicio 2025.

Entre las principales dificultades detectadas aparecen la exigencia de autorizaciones de propietarios, las denegaciones tras visitas de comprobación realizadas en horarios incompatibles con las jornadas agrícolas, los expedientes paralizados durante meses sin resolución o los rechazos verbales en ventanilla sin posibilidad de recurso.

El informe recuerda que el padrón municipal no es un privilegio ni un instrumento de control, sino un derecho y una obligación vinculados únicamente a la residencia efectiva de las personas, con independencia de sus condiciones de vivienda o situación administrativa.

Además, el informe pone de relieve las consecuencias concretas que estas trabas generan en la vida de muchas personas, como puede ser el  proceso de regularización actualmente en marcha.

A pesar de ello, el estudio también demuestra que otra práctica administrativa es posible. Durante el mismo periodo, el acompañamiento realizado permitió conseguir numerosos empadronamientos en asentamientos, chabolas e infraviviendas aplicando estrictamente la normativa vigente. Lo cual evidencia que el problema no es la ley, sino los criterios con los que se aplica.

El informe incluye también recomendaciones dirigidas al Ayuntamiento de Níjar y a otras administraciones públicas para garantizar un acceso al padrón ajustado a derecho, adaptado a la realidad residencial del municipio y orientado a la protección de la dignidad y los derechos fundamentales de todas las personas.

Con esta informe, desde el SJM-Almería queremos contribuir a un debate público sereno y riguroso, poniendo en el centro la necesidad de que ninguna persona quede invisibilizada administrativamente en el lugar donde vive.

Porque empadronarse no debería ser un privilegio. Debería ser simplemente existir.

🔗Puedes leer el informe completo aquí.

Ramadán más allá del ayuno: dos realidades, una misma fe

Hace unas semanas que terminó el Ramadán, un mes que se vive de maneras muy distintas según las circunstancias de cada persona.  Algunas, personas lo celebran compartiendo la comida, la oración y los momentos en comunidad, manteniendo un vínculo con su familia y con sus tradiciones. Sin embargo, otros lo atraviesan en asentamientos chabolistas como Atochares o “El Hoyo”, donde la falta de agua, electricidad y viviendas dignas, sumada a largas jornadas de trabajo en los invernaderos, hace que cumplir con el ayuno y vivir el mes sagrado sea un verdadero desafío. Entre estas realidades convive la fe, la esperanza y la solidaridad, mostrando cómo, incluso en condiciones de extrema precariedad, las personas buscan mantener sus tradiciones y crear comunidad.

Ya sea en el comedor de Casa Arrupe o en alguna de las viviendas de San Isidro de nuestro programa de hospitalidad y vivienda, el Ramadán se vive como un reencuentro. Para los jóvenes migrantes que acompañamos en el programa de hospitalidad y vivienda, este mes sagrado no solo marca el ritmo del ayuno, sino que se convierte en un puente con sus raíces, con sus familias de origen y con una nueva comunidad que se va tejiendo en el camino.

Aquí, el día a día se organiza en torno a los tiempos del Ramadán. Desde el amanecer hasta la puesta de sol, los residentes ayunan, trabajan y comparten rutinas que, aunque exigentes, se sostienen en lo colectivo. Al caer la tarde, el Iftar —la ruptura del ayuno— se transforma en un momento central: la mesa compartida, las conversaciones y la oración construyen un ambiente de cercanía que mitiga la distancia con sus países de origen.

Mohamed Sehli, residente del programa, describe este tiempo como algo que va mucho más allá de dejar de comer o beber: “Es un mes de paciencia, respeto y misericordia”. Practicamos el autocontrol, evitamos el enfado y tratamos de acercarnos a Dios, difundiendo el amor entre todas las personas, musulmanas y no musulmanas”. Para él y para muchos otros, el Ramadán es también un momento donde compartir lo poco o lo mucho cobra un sentido especial.

Sin embargo, esta vivencia cambia radicalmente cuando se observa lo que ocurre en los asentamientos chabolistas de Níjar, como el Asentamiento de Atochares o el Asentamiento de “El Hoyo”. Allí, las condiciones de vida marcan profundamente la forma de vivir este mes sagrado.

Durante este mes, desde el SJM- Almería hemos acompañado también en estos espacios, organizando varios Iftar comunitarios en distintos asentamientos. Estos encuentros, sencillos pero significativos, se convierten en momentos de respiro donde compartir alimentos, conversación y comunidad rompe, aunque sea por unas horas, el aislamiento cotidiano.

Nabil, que reside en el asentamiento de “El Hoyo”, cuenta que el Ramadán se vive con esfuerzo y, muchas veces, con nostalgia: “Se pasa mejor con la familia, cuando todos están juntos en la mesa. Aquí cada persona tiene su cultura y su manera de vivir el Ramadán”. Su rutina diaria deja poco margen para el descanso: tras largas jornadas de trabajo, el tiempo se reparte entre el rezo, la preparación de la comida y unas pocas horas de sueño antes de volver a empezar.

Aun así, el Iftar sigue siendo un momento esperado. Es el instante en el que, pese al cansancio acumulado, se recupera algo de la esencia comunitaria del Ramadán. “Todos los días son especiales”, afirma Nabil, aunque reconoce que vivirlo lejos de su familia cambia profundamente la experiencia.

Las dificultades se agravan en el caso de muchas mujeres que viven en estos asentamientos. Algunas de ellas explican que no pueden realizar el ayuno debido a las largas jornadas de trabajo en los invernaderos, donde el esfuerzo físico y las condiciones laborales lo hacen inviable.

El contraste entre ambos contextos refleja dos formas de vivir el mismo mes sagrado, Sin embargo, en ambas permanece un mismo significado. Porque el Ramadán no es solo no comer ni beber; es, en palabras de Mohamed, evitar el enfado y las malas palabras, priorizando la solidaridad y el bien común. Es, en esencia, aprender a ser mejores para los demás.

Un mes que, incluso en las condiciones más difíciles, sigue siendo un espacio de fe, de comunidad y de esperanza.

 

Pastoral del Trabajo y Migraciones visitan Almería para conocer la realidad de las personas migrantes

Los responsables de Pastoral del Trabajo y Migraciones de la Conferencia Episcopal Española visitaron la diócesis de Almería para conocer de primera mano la realidad de las personas trabajadoras migrantes. Durante el encuentro, pudieron acercarse a las situaciones de precariedad laboral, exclusión residencial y vulnerabilidad que marcan la vida de quienes residen en la provincia, reafirmando la necesidad de impulsar respuestas sociales, políticas y comunitarias ante el fenómeno del chabolismo

El pasado 13 y 14 de febrero, nuestra Diócesis recibió la visita de responsables de la Pastoral del Trabajo y de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, una visita ya anunciada en distintos medios y que generó interés y expectación entre las entidades y equipos que trabajan en el acompañamiento de personas migrantes en Almería.

 Una visita que puso cercanía a la realidad de los migrantes que viven y trabajan en el “mar de plástico” almeriense. La iniciativa, propuesta por la Dirección de Pastoral Obrera, y que responde al deseo de conocer de primera mano la lucha contra el chabolismo, las experiencias de acogida y acompañamiento que se están desarrollando en la provincia.

La delegación ha estado integrada por Mons. Abilio Martínez Varea, obispo responsable de Pastoral del Trabajo, Fernando Redondo, director del Departamento de Migraciones, Antonio Aranda López, director del Departamento de Pastoral del Trabajo, y Gonzalo Ruiz, director del Secretariado de Pastoral Obrera y del Trabajo de Andalucía. Todos ellos fueron recibidos en Almería por el obispo diocesano, Antonio Gómez Cantero, junto a los responsables y equipos de los secretariados diocesanos de Migraciones y Pastoral del Trabajo.

La jornada del viernes 13 de febrero comenzó en el Seminario Diocesano con un amplio encuentro en el que participaron una veintena de entidades, asociaciones, congregaciones e instituciones que trabajan con personas migrantes, en el territorio. El evento también permitió que la comunidad conociera de primera mano nuestro proyecto Centro Papa Francisco. El encuentro analizó las dificultades y constató los retos clave como el empadronamiento, la precariedad laboral y la situación de los asentamientos chabolistas.

Más tarde la delegación se desplazó a Pueblo Blanco, para poder conocer ahí nuestra comunidad de Casa Arrupe, en este espacio, conocieron las labores de acompañamiento, formación y vivienda en las que trabajamos. Además, observaron la realidad que se experimenta en uno de los asentamientos de la zona concretamente el asentamiento de Atochares, donde malviven cerca de 600 personas que trabajan en los invernaderos de la localidad en condiciones de precariedad, sin acceso garantizado a agua corriente, saneamiento ni energía eléctrica.

Allí pudieron escuchar testimonios directos, conocer rostros, nombres y realidades concretas: las preocupaciones cotidianas, las dificultades para acceder a un empleo estable y a una vivienda digna, así como los obstáculos administrativos para obtener el empadronamiento. Todo ello en un contexto especialmente delicado, marcado por los recientes desalojos producidos en esos mismos días, en los que cerca de 70 personas se vieron obligadas a abandonar el lugar donde residían, alimentando la incertidumbre constante de que “su casa” pudiera ser la siguiente.

Estos no fueron los únicos testimonios recogidos durante la visita. Más tarde, en el Seminario Diocesano de Almería, los representantes pudieron reunirse también con personas trabajadoras migrantes, principalmente procedentes de África y Latinoamérica, quienes compartieron sus experiencias, dificultades y expectativas de futuro.

Para finalizar la visita, el sábado 14 de febrero, en la Casa de Espiritualidad de Aguadulce, los equipos diocesanos y los representantes de la Conferencia Episcopal identificaron varias líneas de acción de futuro y enfatizaron la importancia de “ganar el relato” frente a los discursos de odio.

Tal y como señalaron Fernando Redondo y Antonio Aranda— este encuentro persigue varios objetivos fundamentales :

  • Profundizar en la precariedad laboral y vital en la que se encuentran muchas personas migrantes.
  • Ayudar a visibilizar esta realidad.
  • Conocer el trabajo que desde la Iglesia y otras entidades sociales se realiza en el acompañamiento de las personas migrantes.
  • Marcar líneas de trabajo conjunto a desarrollar ambas pastorales para mejorar el acompañamiento de las personas migrantes trabajadoras.

Una visita que ha supuesto no solo un espacio de análisis y reflexión, sino también una oportunidad para renovar el compromiso común con la dignidad de las personas migrantes, recordar la labor de la iglesia y poner en práctica el —acoger, proteger, promover e integrar —.

Visita institucional: La ministra Elma Saiz conoce nuestro programa de Hospitalidad y Vivienda

Níjar recibió la visita de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quien conoció de primera mano los programas de hospitalidad y vivienda que SJM Almería desarrolla en colaboración con Fundación tuTECHÔ. Durante la jornada, la ministra recorrió Casa Arrupe y las 12 viviendas de San Isidro, espacios que ofrecen soluciones habitacionales dignas y acompañamiento social a personas y familias migrantes que antes vivían en asentamientos, con el objetivo de promover su inclusión y bienestar en la comunidad.

El pasado jueves, iniciamos nuestras actividades del mes de septiembre con la visita de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quién conoció en Níjar de primera mano el trabajo que desarrollamos en nuestro programa de hospitalidad y la vivienda. La visita se llevó a cabo de la mano de la Fundación tuTECHÔ, con quien colaboramos estrechamente en la implementación de un modelo de vivienda digna, sostenible e inclusiva en el territorio.

La ministra estuvo acompañada por la secretaría de Estado de Inclusión, Elena Rodríguez, y el subdelegado del Gobierno en Almería, José María Martín. Juntos recorrieron varios de nuestros espacios, entre ellos Casa Arrupe y las 12 viviendas de San Isidro, que constituyen dos ejemplos concretos de cómo la colaboración entre entidades sociales, administraciones públicas y la sociedad civil puede dar lugar a alternativas reales a la exclusión residencial que sufren muchas personas migrantes.

La jornada comenzó con la visita a Casa Arrupe, un espacio que funciona como comunidad de vida, hospitalidad y acompañamiento. Allí, Lamine y Tama compartieron su testimonio sobre lo que significa vivir en esta casa y cómo la experiencia de formar parte de esta comunidad ha transformado sus vidas.

Posteriormente, la delegación visitó las 12 viviendas de San Isidro, donde actualmente residen personas y familias migrantes que anteriormente vivían en asentamientos. Durante la visita, la ministra tuvo la oportunidad de conocer a una de las familias que habita estos hogares, quienes compartieron su historia.

Tanto Casa Arrupe como las viviendas de San Isidro forman parte del modelo de vivienda impulsado por Fundación tuTECHÔ, entidad que desarrolla su labor en distintos territorios de España con el objetivo de ofrecer soluciones habitacionales sostenibles y centradas en la persona. Este modelo no solo se orienta a proporcionar un techo, sino que busca construir entornos donde las personas puedan desarrollar plenamente su vida, con acompañamiento social y comunitario.

En Níjar, desde SJM Almería colaboramos activamente con Fundación tuTECHÔ para adaptar este modelo a la realidad local, marcada por la existencia de numerosos asentamientos donde viven personas migrantes en condiciones indignas.

Desde SJM Almería agradecemos la visita de la ministra Elma Saiz, así como el interés mostrado por su equipo en conocer la situación sobre el terreno. 

Seguiremos trabajando junto a Fundación tuTECHÔ, las administraciones públicas que hacen posible este proyecto —entre ellas la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda y la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía—, así como con entidades privadas, organizaciones sociales, empresas colaboradoras, personas socias y donantes, para seguir mejorando las condiciones de vida de las personas migrantes y avanzar hacia una sociedad más inclusiva y con acceso a una vivienda digna para todas las personas.

La infravivienda invisible del mar de plástico: vidas precarias en el campo de Níjar

Desde el Servicio Jesuita a Migrantes en Almería, hemos publicado un nuevo informe que pone el foco en una realidad tantas veces ignorada como persistente: la infravivienda. A través de “La infravivienda invisibilizada”: Aproximación al chabolismo disperso en los diseminados del campo de Níjar, queremos visibilizar las condiciones en las que viven cientos de personas migrantes que trabajan en el campo almeriense. Hablamos de cortijos en ruinas, casetas prefabricadas, remolques o almacenes reconvertidos en viviendas donde faltan servicios tan básicos como el agua potable o la luz eléctrica.

En pleno verano, bajo el sol que quema los invernaderos de Níjar, hay miles de personas que no tienen acceso a agua potable ni a electricidad más de dos días a la semana. Y no hablamos de un lugar remoto: hablamos de una realidad palpable, a pocos kilómetros de nuestra capital. Hablamos de nuestro campo, de nuestras hortalizas. Hablamos de quienes hacen posible que llegue a nuestra mesa el tomate, el calabacín o el pimiento: personas que viven en cortijos en ruinas, en casetas prefabricadas, en chabolas… y en un largo etcétera de infraviviendas dispersas y precarias.

Lo que reflejamos en nuestro último informe, La infravivienda invisibilizada: Aproximación al chabolismo disperso en los diseminados del campo de Níjar”, es una auténtica radiografía humana de esta realidad. Hemos identificado más de 470 estructuras, en su mayoría no registradas, donde viven más de 1.400 personas, entre ellas casi 480 menores, de los cuales 275 son niños y niñas menores de 14 años. Una realidad heterogénea, con múltiples formas de exclusión, pero marcada por un problema común y profundo: la precariedad estructural.

Este informe no es solo una recopilación de datos. Es el fruto de meses de acompañamiento, escucha activa y observación directa en el terreno. Un trabajo que nace del contacto cotidiano con las personas que habitan estas condiciones, de recorrer caminos de tierra, de visitar cortijos semiderruidos, de compartir conversaciones en casetas construidas con palés y lonas. Ademàs del trabajo en equipo, este informe Este informe contó con el apoyo de la Consejería de Inserción Social, Juventud, Familias e Igualdad, en el marco del programa “12+1. Viviendas para la vida”.

 

 

Surgió de la necesidad de mirar con profundidad y respeto un fenómeno complejo que rara vez se documenta desde la cercanía.

Aminata, Souleyman, Fatima, Dauda, o Cheikh son solo algunos de los nombres entre tantas personas que viven en los márgenes, en esa “realidad invisibilizada”  y que habitan en viviendas sin agua corriente, ni electricidad estable, donde el techo a veces no protege y las condiciones mínimas de seguridad y salubridad no están garantizadas. Allí la vida se improvisa, se sobrevive, se resiste.

Esto no es únicamente un problema de vivienda. Es una realidad que interpela profundamente a nuestro modelo social y económico, y que no puede seguir permaneciendo oculta entre plásticos y caminos de tierra. Y en el cual, mientras tanto, los trabajadores continúan viviendo junto a los almacenes donde laboran, y la infancia crece sin condiciones mínimas de bienestar.

El reto es enorme, y no existen soluciones simples. Pero sí hay una certeza: solo con voluntad colectiva, coordinación, escucha activa y compromiso sostenido podremos avanzar hacia un modelo que no deje a nadie atrás.
Porque nadie debería vivir sin agua ni luz, en una tierra que alimenta a tantos.

🔗Puedes leer nuestro informe completo aquí:

➡️La infravivienda invisibilizada: Aproximación al chabolismo disperso en los diseminados del campo de Níjar

 

El SJM-Almería: Acompañamiento y acción frente al desalojo en el asentamiento chabolista de El Uno

Casi dos semanas después del desalojo y la demolición del asentamiento chabolista de Cortijo El Uno, en San Isidro de Níjar, seguimos acompañando y defendiendo los derechos de las personas afectadas. El 25 de febrero de 2025, familias enteras se vieron obligadas a abandonar lo poco que tenían, sin que se les ofreciera ninguna alternativa habitacional. A través de nuestro modelo de intervención, hemos estado presentes en este proceso, ofreciendo apoyo, servicios y visibilidad a la situación, al tiempo que hemos exigido respuestas a las autoridades.

El día 25 de febrero de 2025 se produjo el desalojo y la demolición de un asentamiento chabolista situado en San Isidro de Níjar (Almería), conocido como Cortijo El Uno. En él vivían 58 personas, incluyendo nueve niños y niñas. A ninguna de esas personas se les ofreció, por parte de las autoridades, ningún tipo de alternativa habitacional.

         El SJM-Almería ha vivido estos acontecimientos desde lo que llamamos el “ciclo de la misión” o “modelo de intervención” de las obras sociales jesuitas, que expresamos con cinco verbos: acompañar, servir, reflexionar, sensibilizar, incidir.

         Acompañar. Desde el momento que conocimos la orden judicial de lanzamiento, decidimos estar cerca de los residentes del Cortijo El Uno.  Sabiendo que no se iba a poder frenar el desalojo ni la demolición, quisimos estar presentes, sencillamente, para acompañar a las personas en un momento traumático. Es decir, para estar cerca, dar un abrazo, guardar silencio, derramar lágrimas, calmar los ánimos, mediar en situaciones conflictivas, proteger ante las cámaras de fotos o televisión, respetar ritmos, mostrar un rostro amable y familiar, ofrecer algo de seguridad en medio de la incertidumbre. Incluso cuando no hay nada que hacer, es importante estar.

         Servir. Ese día 25 de febrero hubo que prestar servicio de traducción, tuvimos que mediar ante diversos acontecimientos inesperados, ayudamos a varias personas a guardar su ropa o a trasladar enseres, prestamos el teléfono para hacer llamadas, nos coordinamos con otras entidades sociales, gestionamos varias derivaciones a recursos externos… Todo ello son servicios muy pequeños, pero son los que se necesitaban ese día. En otros momentos, antes y después, se precisan otros servicios, más sofisticados y continuados en el tiempo.

         Reflexionar. Todos estos acontecimientos pidieron, en primer lugar, discernimiento acerca de las mejores maneras de estar presentes con cercanía afectiva y efectiva. En segundo lugar, buscamos momentos de cuidado del equipo, espacios de interioridad, dinámicas de ajuste y distribución de tareas; es decir, ocasiones de reflexión “en el fragor de la batalla”. Y, en tercer lugar, todo esto ha exigido reflexión, autoevaluación, análisis de la situación y ejercicios de prospectiva, tanto al interior del SJM-Almería como en nuestros espacios de coordinación y trabajo en red.

         Sensibilizar. En un momento determinado, vimos que era necesario dar a conocer lo que estaba ocurriendo en el Cortijo El Uno a través de los medios de comunicación. De hecho, estas semanas hemos tenido bastante presencia en la prensa local y nacional, tanto en medios escritos como digitales, en radio y en televisión. Sin buscar protagonismos personales o institucionales, intentamos poner en el centro a las personas afectadas y ensanchar los espacios de solidaridad en nuestra sociedad.

Incidir. Ante la vulneración de derechos y ante los intentos de pisotear la dignidad de las personas, hay que defender a las más frágiles, vulnerables y vulneradas. Por eso, ante la falta de respuesta de las autoridades municipales, emitimos un comunicado junto al Secretariado Diocesano de Migraciones (SEDIM) y otras entidades de Iglesia. Además, el SJM-Almería presentó una queja formal ante el Defensor del Pueblo Andaluz, que emitió una resolución dirigida al Ayuntamiento de Níjar, instando con celeridad y contundencia a atender a las personas vulneradas en sus derechos, con especial énfasis en las familias con menores.

Son pequeñas acciones que buscan incidir en las autoridades para transformar la realidad en clave de justicia y para defender los derechos de las personas más vulnerables.

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Bienvenidos a casa: Inauguramos doce viviendas para residentes de asentamientos chabolistas de Níjar

El mes de julio ha llegado con una gran noticia que nos cambiará la vida. Primero, y sobre todo, la vida de decenas de personas que vivían en asentamientos chabolistas y que ahora han encontrado un hogar en sus nuevas viviendas. Y también cambiará la vida del SJM-Almería, llenándola, gracias a las 80 plazas residenciales del programa de hospitalidad y vivienda.

Es evidente el gravísimo problema de vivienda que sufren las personas migrantes de la comarca de Níjar, que trabajan en los invernaderos de la zona y residen en infraviviendas. Unas 1500 personas se ven forzadas a sobrevivir en los más de 40 asentamientos chabolistas del municipio, pero varios miles más viven en cortijos, casetas de invernaderos, garajes hacinados, habitaciones insalubres y otras formas de infravivienda.

Ante ello, el SJM-Almería ha querido aunar el acompañamiento, el servicio y la defensa de los derechos pisoteados. En este caso, combinando la presencia habitual en los asentamientos chabolistas y la propuesta de alternativas habitacionales dignas.

La oportunidad vino de la mano de Techô, una iniciativa de inversión social de impacto, centrada en el ámbito inmobiliario, que pone a disposición de diversas organizaciones sociales viviendas en régimen de alquiler, para ayudar a superar el sinhogarismo. 

En nuestro caso, disponemos de la sede del SJM y la Casa Arrupe en Puebloblanco, y de las doce viviendas en San Isidro.

Se trata de viviendas de autonomía para personas adultas, acompañadas por el equipo de SJM-Almería. El tiempo de estancia previsto es de doce meses, periodo en el que se desarrollará un plan individualizado de manera que cada persona pueda elaborar, reforzar y desplegar su propio proyecto migratorio.

Siguiendo el modelo de hospitalidad del SJM, apostamos por la implicación de la comunidad en este proyecto. Ya en estos primeros momentos se ha podido constatar cómo colaboran empresas y particulares, voluntarias y técnicos, vecinas y visitantes, migrantes y autóctonos, colaboradores estables y puntuales… creando así una gran familia, una red que teje solidaridad y hospitalidad. Y que nos cambia la vida.

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Nuestro verano: aprendizaje, diversión y comunidad

Con el final de nuestro curso escolar de clases de castellano, nos embarcamos en un verano lleno de diversas actividades, que no solo fueron educativas, sino también recreativas y de gran utilidad para nuestra comunidad. Estas actividades han sido posible no solo al esfuerzo y trabajo de nuestro personal técnico, sino también de nuestros voluntarios y voluntarias quienes vinieron de diversas partes de España a pasar un verano con nosotros.

El verano comenzó con un Taller de Digitalizaciónen el, nuestros alumnos de las diversas clases de castellano pudieron aprender sobre seguridad en línea, como obtener el certificado digital y como solicitar cita en diversas administraciones de Almería. Para seguir aprendiendo, se organizó un Taller de Seguridad Vial, donde los participantes aprendieron sobre la importancia de respetar las normas de tránsito y cómo prevenir accidentes en la carretera, esta actividad fue seguida por un Taller de Manipulador de Alimentos, donde se enseñaron prácticas seguras y saludables para la manipulación y conservación de alimentos, todo ellos tuvieron una gran asistencia, tanto en asentamientos como en nuestra sede.

En el asentamiento “El Hoyo”, se organizó con el fin de mejorar las relaciones grupales y de los residentes, el Taller de Actividades Físicas Lúdico-Expresivas, dicho taller combinó ejercicios físicos con actividades recreativas. Además, gracias al apoyo de la Escuela de Arte y Superior de Diseño Carlos Pérez Siquier, realizamos un Taller de Pintura y Dibujo, donde junto a nuestras voluntarias y equipo técnico pasamos un rato no solo de creatividad si no de seguir estableciendo lazos comunitarios.

Sabemos de la importancia de generar espacios de compartir, es por eso que también hemos realizado un Taller sobre el Manejo de Estrés y Ansiedad, donde los asistentes adquirieron herramientas y estrategias para manejar situaciones estresantes y mejorar su bienestar emocional, así como compartir diversas vivencias y experiencias personales.

Pero, no todo fue trabajo y aprendizaje; también hubo espacio para el ocio. Disfrutamos de un Cine de Verano en el asentamiento de Atochare (Níjar), una actividad que reunió a varios asistentes para disfrutar de un momento de entretenimiento al aire libre bajo las estrellas.

El verano también estuvo lleno de compañía quienes vinieron a compartirnos de sus conocimientos, tal es el caso de la visita del equipo de trabajo del proyecto CATALYSE, quienes están investigando cómo el calor afecta la salud de los trabajadores agrícolas migrantes. Este equipo nos brindó un Taller sobre Seguridad Laboral, aportando conocimientos para la protección de nuestra comunidad quienes en su mayoría trabajan bajo las altas temperaturas de verano en los invernaderos de nuestra provincia.

Finalmente, los más pequeños de nuestra comunidad también disfrutaron de su propio espacio con actividades organizadas por el Grupo Scouts Cachimall 441, quienes se aseguraron de que los niños tuvieran un semana llena de aventuras y aprendizaje.

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Asentamiento del Cañaveral

Adiós: Logramos acabar con el asentamiento chabolista de Cañaveral (Níjar)

El día 19 de julio, las máquinas excavadoras derruían los restos del asentamiento chabolista de Cañaveral (Níjar). Culminaba así, felizmente, un proceso de meses que ha llevado a todos sus habitantes a disponer de una vivienda digna en régimen de alquiler.

La historia comenzó en el mes de marzo de 2023 y aún tiene muchas páginas por ser escritas. A finales de enero de 2023 se produjo el desalojo y demolición del gran asentamiento chabolista del Walili, sin que a sus residentes se les ofreciera una alternativa habitacional razonable, digna y estable. Poco después, el SJM-Almería trabó relación con los habitantes del asentamiento de Cañaveral, situado a menos de un kilómetro de distancia del Walili.

Miércoles a miércoles, durante más de un año hemos ofrecido clases de castellano en el Cañaveral a la veintena de residentes de ese asentamiento y a algunos amigos de los cortijos de alrededor. Todos ellos, procedentes de Senegal y de Gambia. En este tiempo, se ha ido fraguando una relación de confianza y amistad.

Cuando el SJM-Almería decidió asumir la gestión de las doce viviendas proporcionadas por Techô en San Isidro, se planteó la posibilidad de reservar algunas casas para los habitantes de Cañaveral. Convocamos una asamblea del asentamiento y la idea gustó a todos.

Pero también surgieron las dificultades: la principal es la distancia entre el lugar de residencia (San Isidro) y el de trabajo (la zona de los Albaricoques), unos 15 kilómetros separados por los montes de la Serrata, sin conexión con transporte público e imposible de transitar a diario en bicicleta o patinete. En un plato de la balanza, la vivienda; en el otro, el empleo. A pesar de los riesgos, incertidumbres y precariedades, los residentes han hecho una opción seria, y nada fácil, por las nuevas viviendas.

A principios de julio, fueron firmando los contratos de subarrendamiento con el SJM y fueron habitando sus nuevas viviendas. El viernes 19 de julio llegaron las excavadoras del Ayuntamiento de Níjar. Para entonces, Omar, Moustapha, Abdou y todos los demás estaban ya en su nuevo hogar.

La historia continúa y comienza. Dejando atrás la indignidad de la infravivienda y la exclusión de los asentamientos, nos adentramos en una nueva etapa, apasionante, en camino hacia la inclusión, la ciudadanía, la vecindad y la convivencia.

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Recogida de basura en El Hoyo (Níjar)

Manos a la obra: Recogida de basura en el asentamiento de El Hoyo (Níjar)

A lo largo del año 2024, el SJM-Almería ha acompañado a los residentes del asentamiento chabolista de El Hoyo (Níjar) en un proceso participativo en torno a la recogida de basuras, que aún sigue en marcha.

En otoño de 2023, el SJM-Almería convocó a los residentes del asentamiento chabolista de El Hoyo (Níjar) para realizar una asamblea que sirviera para identificar problemáticas más acuciantes y las posibilidades de actuación conjunta.

Uno de los asuntos detectados  fue el referido a la acumulación de basuras en el asentamiento, dado que no hay ningún tipo de recogida de las mismas por parte de las autoridades. Este hecho, obviamente, genera graves problemas de salud pública y constituye una violación de los derechos humanos básicos. Ya en el mes de abril, en otra asamblea comunitaria, se consensuó un plan de acción para la primavera y verano.

Ante esto, la Fundación Cepaim ofreció la posibilidad de alquilar dos contenedores de obra para recoger y retirar la basura; el SJM-Almería aportó la compra de cinco cubos de basura distribuidos en puntos estratégicos del asentamiento; los propios residentes se comprometieron a realizar limpiezas periódicas y a recolectar dinero para alquilar otros contenedores. 

En el mes de junio y de julio, aprovechando la estancia de varios grupos de voluntarios, se procedió a realizar dos grandes actividades de recogida de basuras. Algunas entidades, como Cruz Roja, han manifestado el deseo de colaborar en esta iniciativa.

Los pobladores siguen aportando su tiempo, su dinero, su esfuerzo y su compromiso para mantener limpio el asentamiento. Esperemos que las administraciones públicas y las empresa concesionaria del servicio de recogida de basuras puedan también asumir su responsabilidad y contribuir con su parte.

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Solidaridad en acción: SJM-Almería y la Pastoral Universitaria mejoran una vivienda en el asentamiento de Atochares (Níjar)

Apoyados por nuestras voluntarias, y equipo técnico la inicitativa, de desinfectar, limpiar, pintar y amueblar un hogar, contó con la colaboración de la Pastoral Universitaria de Almería, así como un grupo de estudiantes católicos de la Universidad de Almería, miembros de la recién creada Asociación Betania.

Durante el primer fin de semana del mes de Julio, hemos puesto manos a la obra en el asentamiento de Atochares,  una decena de personas entre voluntarios y personal técnico del SJM-Almería, junto con la Pastoral Universitaria de Almería, y jovenes estudiantes de la Asociación Betania.  

Con el apoyo de todos hemos limpiado, desinfectado y amueblado una chabola, del asentamiento transformándola en un lugar más habitable. Y es aquí en Níjar, donde más de 1.500 personas viven en condiciones de extrema precariedad, tratamos de seguir ofreciendo servicios esenciales como clases de castellano, talleres de educación no formal para fomentar la convivencia y las relaciones entre los residentes, así como asesoría jurídica. 

El esfuerzo y compromiso del voluntariado, especialmente de los jóvenes, son cruciales para llevar a cabo estas iniciativas, que son de gran apoyo para todas las personas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad en estos asentamientos.

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En portada: La realidad de los Asentamientos Precarios en el Mar de Plástico de Níjar

En portada, entre el cielo y el mar, se encuentra en el centro un rostro ya familiar para nosotros, y es que, durante el mes de mayo el periódico ABC ha puesto en el centro de atención, las historias de los habitantes de los asentamientos chabolistas de Níjar. Este reportaje nos puede arrojar luz sobre la difícil realidad que enfrentan miles de inmigrantes que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad en esta zona.

 

Nos despertábamos con la noticia de una gran portada, y es que nada más mirar la portada, se fusionan el cielo y nuestro ya conocido mar de plástico en un solo fondo blanco, y en el centro, Tama un rostro ya conocido para nosotros, pero que daba rostro a más personas, y es que el periódico ABC, retrataba, y ponía de manifiesto entre sus líneas historias como las de Tama, Ahmed o Abdelgani, habitantes de los asentamientos chabolistas de Níjar, y es que el diario, emprendió una labor periodística conmovedora y necesaria al retratar y dar nombre a las historias de las personas que habitan en condiciones de infravivienda. 

En esta región, conocida tanto por su mar de plástico de invernaderos como por la dura realidad de los asentamientos precarios, viven más de 1.500 personas en condiciones de extrema vulnerabilidad.

Los asentamientos chabolistas de Níjar son un reflejo de las dificultades que enfrentan muchas personas, en su totalidad migrantes, que buscan una vida mejor. Estas comunidades, dispersas en alrededor de 44 asentamientos, carecen de servicios básicos y viven en condiciones insalubres. La falta de acceso a agua potable, electricidad y saneamiento básico son solo algunas de las muchas carencias que deben enfrentar diariamente.

ABC ha puesto de manifiesto unas pocas de las tantas historias, mostrando no solo la desesperanza, sino también la resiliencia y la lucha diaria de sus habitantes. A través de este reportaje, el diario intenta poner en fotos y nombres quienes, de otra manera, quedarían invisibles para la sociedad. Estas narrativas personales revelan las dificultades y desafíos, pero también las esperanzas y sueños de aquellos que viven en los márgenes de la sociedad.

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Crisis invisible: Residentes del asentamiento chabolista de Atochares en Níjar llevan más de una semana sin agua

Durante más de una semana los residentes han visto interrumpido su acceso a las fuentes de agua que usualmente utilizaban, agravando las condiciones de vulnerabilidad del asentamiento chabolista de Atochares en Nijar. Esta situación se ha complicado aún más desde Semana Santa, con los puntos de suministro mpas cercanos fuera de servicio, y en medio del Ramadán, los residences del asentamiento así como diversas asociaciones que trabajan en esta zona, piden una solución rápida. 

Los residentes del asentamiento chabolista de Nijar, uno de los más grandes de la zona, se han enfrentado a varios días sin acceso a las fuentes de agua que usualmente utilizan, situación que se extiende incluso más de una semana según reportes de voluntarios de ONGs locales. 

Y es que los puntos de suministro más cercanos permanecen fuera de servicio desde Semana Santa lo que agrava las condiciones de habitabilidad entre los residentes. 

Ante ello, el SJM-Almería, junto con otras asociaciones que trabajan en la zona, han comunicado al Ayuntamiento de Nijar, la grave situación, quienes señalan que la gestión del agua es responsabilidad de la empresa Emanagua. 

Un portavoz de la empresa ha confirmado el corte de suministro en la fuente que abastece al asentamiento e indicando que han transcurrido algunos días, pero los residentes reportan la falta del servicio desde el pasado Lunes Santo. Además del tiempo sin servicio, Emanagua atribuya el corte del suministro a una «fuga interna».

Esta situación ha obligado a los residentes de Atochares, a buscar agua en zonas distantes, e incluso se ha visto la creación de un mercado informal de garrafas de agua entre los propios residentes y personas externas al asentamiento.

Es además considerado remarcar que los residentes se encuentran en pleno mes de Ramadán, lo que intensifica la necesidad del agua para sus activiades diarias y rituales religiosos. 

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Vivir entre plástico: Migrantes en Níjar enfrentan precariedad y riesgo de desalojo en sus asentamientos

En medio del polvo y los plásticos, así como la falta de servicios básicos como la electricidad y el agua, viven alrededor de 4,000 personas migrantes, todas ellas en diversos asentamientos chabolistas de Níjar. Una situación de constante incertidumbre y miedo se respira entre todo esto, para algunos ya una realidad palpable, la posibilidad de que sus asentamientos sean derribados.

En la provincia de Almería, alrededor de 4,000 personas migrantes viven en una situación de constante temor ante la posibilidad de que sus asentamientos chabolistas, sean derribados sin previo aviso y sin alternativas residenciales disponibles. El asentamiento de Atochares en Níjar es uno de los ejemplos más representativos, donde residen aproximadamente 800 personas en condiciones de extrema precariedad. 

Estos migrantes, que trabajan principalmente en los invernaderos de la región, lo hacen bajo un modelo laboral explotador que no solo les somete a jornadas intensivas, sino que también les deja en una situación de gran vulnerabilidad ante posibles desalojos.

La incertidumbre y la precariedad son parte de la vida cotidiana en Atochares, donde la amenaza de desalojo se cierne constantemente sobre sus habitantes. Ante esta situación, desde el Servicio Jesuita a Migrantes-Almería se está trabajando arduamente para encontrar soluciones habitacionales adecuadas, en colaboración con sociedades de impacto social como Techô, el SJM- Almería busca crear viviendas de impacto social que tienen como objetivo ofrecer soluciones habitacionales. 

 

 

Estas viviendas están diseñadas no solo para proporcionar un techo, sino también para integrar a los migrantes en comunidades estables y seguras. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, las soluciones propuestas aún no han llegado a los asentamientos de los braceros del campo almeriense de manera efectiva.

La realidad es que, mientras se trabaja en estas soluciones, las condiciones de vida en Atochares y otros asentamientos chabolistas, similares siguen siendo deplorables. Los residentes carecen de acceso adecuado a servicios básicos como el agua potable, la electricidad, lo que agrava su situación de vulnerabilidad. Además, el miedo constante a ser desalojados sin aviso previo añade una capa adicional de estrés y ansiedad a sus vidas ya difíciles.

Las soluciones habitacionales temporales y las inversiones en viviendas de impacto social son pasos importantes, pero se necesita una acción más coordinada y efectiva para asegurar que estas personas puedan vivir con dignidad y seguridad. La situación actual en los asentamientos chabolistas de migrantes, como el de Atochares, es un recordatorio urgente de la necesidad de abordar esta crisis humanitaria con mayor compromiso y recursos.

 

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Por y para: Una escuela entre el plástico de Nijar

En un rincón de Níjar, cada martes y jueves nos dirigimos al asentamiento chabolista «El Hoyo». Allí, los profesores Joaqui, jesuita; María, religiosa de la Compañía de María; y Khadija, filóloga, junto a varios voluntarios, asisten a la escuela establecida por y para los habitantes de este asentamiento. No es solo un lugar para aprender castellano, sino también, para muchos, el único momento de convivencia en su día a día, un espacio de encuentro, compañía y apoyo mutuo. 

La escuela se desarrolla en dos aulas improvisadas, una de ellas con suelo y una columna central, y la otra en la cochera de un vecino que remueve su coche durante las clases. Las sillas de colores variados son cedidas por diferentes fuentes, y se utilizan focos con baterías para iluminar las lecciones. 

El Jesuita Daniel Izuzquiza, guía a los visitantes por las «calles» del asentamiento, explicando que la escuela comenzó hace un año cuando se presentaron al lugar y propusieron enseñar español a los residentes. La respuesta fue positiva y se corrió la voz sobre las clases que se imparten dos veces por semana. Desde octubre de 2023 hasta febrero de este año, aproximadamente 150 personas han participado en las clases. La demanda es alta y ya se está trabajando en la construcción de una tercera aula. 

Durante el recorrido, un vecino comenta que necesitan clavos para continuar la construcción.  se cruzan con otros residentes que saludan a Dani afectuosamente y se dirigen a la escuela después de largas jornadas de trabajo en los invernaderos. Al caer la noche, la única luz visible en el asentamiento es la de la escuela,

Uno de los mayores desafíos ha sido obtener certificados de empadronamiento, esenciales para acceder a servicios básicos. A pesar de los obstáculos burocráticos hemos  logrado empadronar a 50 personas con la ayuda de Javi, un abogado del Servicio Jesuita de Migrantes.

La escuela no solo ofrece clases de español, sino que también proporciona apoyo administrativo desde la «Ofifurgo», una furgoneta convertida en oficina. Aquí, los voluntarios ayudan a los migrantes con trámites de tarjetas sanitarias y certificados de empadronamiento, entre otros. A pesar de las largas jornadas en los invernaderos y las difíciles condiciones de vida, los migrantes acuden puntualmente a clase cada martes y jueves. 

Este proyecto educativo no solo les proporciona conocimientos, sino que también construye una comunidad más fuerte y resiliente, mostrando que, incluso en las circunstancias más adversas, la educación y la solidaridad pueden abrir caminos hacia un futuro mejor.

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