Bienvenidos a casa: Inauguramos doce viviendas para residentes de asentamientos chabolistas de Níjar

El mes de julio ha llegado con una gran noticia que nos cambiará la vida. Primero, y sobre todo, la vida de decenas de personas que vivían en asentamientos chabolistas y que ahora han encontrado un hogar en sus nuevas viviendas. Y también cambiará la vida del SJM-Almería, llenándola, gracias a las 80 plazas residenciales del programa de hospitalidad y vivienda.

Es evidente el gravísimo problema de vivienda que sufren las personas migrantes de la comarca de Níjar, que trabajan en los invernaderos de la zona y residen en infraviviendas. Unas 1500 personas se ven forzadas a sobrevivir en los más de 40 asentamientos chabolistas del municipio, pero varios miles más viven en cortijos, casetas de invernaderos, garajes hacinados, habitaciones insalubres y otras formas de infravivienda.

Ante ello, el SJM-Almería ha querido aunar el acompañamiento, el servicio y la defensa de los derechos pisoteados. En este caso, combinando la presencia habitual en los asentamientos chabolistas y la propuesta de alternativas habitacionales dignas.

La oportunidad vino de la mano de Techô, una iniciativa de inversión social de impacto, centrada en el ámbito inmobiliario, que pone a disposición de diversas organizaciones sociales viviendas en régimen de alquiler, para ayudar a superar el sinhogarismo. 

En nuestro caso, disponemos de la sede del SJM y la Casa Arrupe en Puebloblanco, y de las doce viviendas en San Isidro.

Se trata de viviendas de autonomía para personas adultas, acompañadas por el equipo de SJM-Almería. El tiempo de estancia previsto es de doce meses, periodo en el que se desarrollará un plan individualizado de manera que cada persona pueda elaborar, reforzar y desplegar su propio proyecto migratorio.

Siguiendo el modelo de hospitalidad del SJM, apostamos por la implicación de la comunidad en este proyecto. Ya en estos primeros momentos se ha podido constatar cómo colaboran empresas y particulares, voluntarias y técnicos, vecinas y visitantes, migrantes y autóctonos, colaboradores estables y puntuales… creando así una gran familia, una red que teje solidaridad y hospitalidad. Y que nos cambia la vida.

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