Otro año más nos pusimos en marcha: Caminos de Hospitalidad

Este año, bajo el lema «La hospitalidad empieza con un paso», nos pusimos de nuevo en camino. Un año más, Caminos de Hospitalidad llega al SJM-Almería como un espacio de encuentro, de reflexión y de compromiso compartido. Entre invernaderos, bajo el sol de junio, y acompañados por la diversidad de rostros y voces que dan vida a nuestra comunidad, volvimos a caminar convencidos de que la hospitalidad no es solo una palabra: es un gesto, una actitud, una forma de estar en el mundo.

Otro año más salimos a caminar juntos y juntas entre los invernaderos que forman parte del paisaje y de la vida de tantas personas en esta tierra, y de nuestra labor diaria. Durante el mes de junio llego un año más a nuestras tierra caminos de hospitalidad, una iniciativa para generar una cultura de solidaridad e inclusión con las personas que se ven forzadas a migrar, impulsada por la campaña Hospitalidad de las obras del Sector Social de los Jesuitas en España se suman el Servicio Jesuita a Refugiados Europa (JRS Europe), la Red Jesuita con Migrantes de Latinoamérica y Caribe (RJM LAC) y su Campaña por la Hospitalidad; y la Federación Internacional de Fe y Alegría. (FIFyA).

 Caminamos bajo un sol fuerte, sí, pero también acompañados por unas unas 60 personas: amigos, amigas, familias, voluntarios y voluntarias, personas de la comunidad, de nuestra vida parroquial, nuestros chicos de los asentamientos y de las 12 viviendas,  cada uno con su historia, sus pasos, sus sueños. Diferentes orígenes, diferentes caminos, pero un mismo horizonte: construir hospitalidad.

En nuestro recorrido, cada paso tenía sentido, cada parada, una palabra que nos llamaba a mirar dentro, a mirar al otro y a mirar más allá.

La primera parada fue un despertar, para ponernos en marcha, saliendo desde nuestra Casa Arrupe y acompañados (as) por la reflexión de nuestra voluntaria y religiosa de la Compañía de María, Pilar Rubio quien nos habló con emoción de abrir la puerta del corazón, ese gesto tan sencillo y a la vez tan revolucionario, recordando a Pedro Casaldáliga “llevo el corazón lleno de nombres, de rostros, de historias de agradecimiento.

Puestos en marcha y con la disposición de “abrir nuestro corazón”, nos hemos encontrado en nuestra segunda parada, una parada que podemos decir fue de “descubrir el rostro del otro”, en ella el Jesuita Severino Lázaro, nos invitó a repensar el porvenir no como algo que nos sucede, sino como alguien que llega a nuestra vida y que el futuro se construye en el encuentro con los demás, especialmente con quienes más nos necesitan. La hospitalidad, más que una opción, se presenta como un camino para un porvenir verdaderamente humano y compartido.

Y seguimos caminando, a veces en silencio, a veces compartiendo palabras, risas, agua, tratando de conocer un poco más a quien tenía a mi lado y caminaba conmigo.

En nuestra tercera parada fue un canto a la esperanza. Rafael, uno de nuestros voluntarios, nos trajo a la memoria aquella ya tan conocida parábola del granito de mostaza, si aquella misma canción de “si tuvieras fe como un granito de mostaza, ¿Qué pasa?….” , pues en nuestro caso aquella semilla pequeña, oculta, pero llena de vida en potencia, nos invita a reconocer los signos humildes del Reino que brotan silenciosamente, como en los invernaderos que esconden verdor bajo la sequedad, cultivar esperanza es aprender a ver lo nuevo que ya está naciendo, aunque aún parezca invisible.

La cuarta parada fue quizás una de las más emotivas, y es que, bajo el nombre de caminar juntos, soñar juntos, escuchamos una historia de sueños, de aquellos sueños que al emigrar traemos con nosotros y de cómo los sueños se vuelven más grandes cuando los tejemos entre muchas manos, entre muchas culturas, entre muchas vidas, recordándoles a todos los presentes de cómo soñar juntos es también una forma de resistir.

Ya cerca del final del camino, el Jesuita Joaqui Salord, nos animó a dar un paso más: no solo a acoger al otro, sino a ser casa para él otro. Una casa que protege, promueve, integra, construye, escucha, denuncia, comparte, educa y actúa. Porque ser hospitalidad es mucho más que abrir una puerta: es comprometerse con el otro desde lo más profundo.

Un recorrido en el que pudimos ver aquel, mar de plástico, y entre carreteras e invernaderos, entre palabras, silencios y abrazos, terminamos nuestro “camino”, compartiendo un rato de convivencia, entre música, comida y alegría de encontrarnos un año más, en este caminar juntos.

Gracias a cada persona que vino, que caminó, que compartió. Gracias por seguir creyendo. Porque cuando caminamos juntos, cuando abrimos el corazón, cuando cultivamos la esperanza, caminamos, juntos y soñamos juntos entonces sí: podemos ser casa para el otro, podemos ser Hospitalidad.

 Mira el resumen de nuestra caminata de Caminos de Hospitalidad
En este PDF encontrarás lo que compartimos, vivimos y reflexionamos en cada una de las paradas de nuestro recorrido.
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