El SJM-Almería es una organización jesuita (por tanto, ubicada dentro de la Iglesia Católica y con una nítida inspiración cristiana) que trabaja con numerosas personas musulmanas, que son nuestras vecinas, amigas, hermanas y compañeras. En el contexto del tiempo sagrado de la Cuaresma y del Ramadán, que este año coinciden en el tiempo, queremos compartir el Mensaje del Dicasterio vaticano para el Diálogo Interreligioso para el mes de Ramadán y ‘Id Al-fitr de este año, titulado “Cristianos y musulmanes: lo que esperamos llegar a ser juntos”. La traducción, no oficial, es del jesuita Jaime Flaquer.
Queridos hermanos y hermanas musulmanes:
Al comenzar el mes de Ramadán, el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso os envía sus más cálidos saludos y su amistad. Este tiempo de ayuno, oración y compartir es, sin duda, una ocasión privilegiada para acercarse a Dios y reencontrarse con los valores esenciales de la fe, la compasión y la solidaridad.Este año, el Ramadán coincide en gran parte con la Cuaresma, período de ayuno, súplica y conversión a Cristo para los cristianos. Esta cercanía en el calendario espiritual nos brinda una oportunidad única para caminar juntos, cristianos y musulmanes, en un camino común de purificación, oración y caridad. Para nosotros, los católicos, es una alegría compartir este momento con vosotros, pues nos recuerda que todos somos peregrinos en esta tierra y que todos buscamos «vivir mejor».
Este año, queremos reflexionar con vosotros no solo sobre lo que podemos hacer juntos para «vivir mejor», sino, sobre todo, sobre lo que queremos llegar a ser juntos, cristianos y musulmanes, en un mundo que anhela esperanza. ¿Queremos ser meros colaboradores en la construcción de un mundo mejor o auténticos hermanos que den testimonio, juntos, de la amistad de Dios con todos los hombres?
Más que un simple mes de ayuno, el Ramadán nos aparece, a nosotros los católicos, como una escuela de transformación interior. Pues al abstenerse de comida y bebida, los musulmanes aprenden a dominar sus deseos y a orientarse hacia lo esencial. Este tiempo de disciplina espiritual es una invitación a cultivar la piedad, esa virtud que permite acercarse a Dios y abrirse a los demás.Como bien sabéis, en la tradición cristiana, el tiempo santo de la Cuaresma nos invita a un camino similar: a través del ayuno, la oración y la limosna, buscamos purificar nuestro corazón y recentrarnos en Aquel que da sentido a nuestra vida. Estas prácticas espirituales, aunque expresadas de manera diferente, nos recuerdan que la fe no se reduce a gestos externos, sino que es un camino de conversión interior.
En un mundo marcado por injusticias, conflictos e incertidumbres sobre el futuro, nuestra vocación común no puede limitarse a prácticas espirituales semejantes.
Nuestro mundo tiene sed de fraternidad y de un diálogo auténtico. Musulmanes y cristianos, juntos, podemos ser testigos de esta esperanza: la esperanza de que la amistad es posible a pesar del peso de la historia y de las ideologías que dividen.La esperanza no es un simple optimismo; es una virtud arraigada en la fe en Dios, el Misericordioso, nuestro Creador. Para vosotros, queridos amigos musulmanes, esta esperanza se alimenta de la confianza en la misericordia divina que perdona y guía. Para nosotros, los cristianos, se fundamenta en la certeza de que el amor de Dios es más fuerte que cualquier prueba y obstáculo.
Por ello, lo que queremos llegar a ser juntos es verdaderos hermanos y hermanas en humanidad, que se estiman profundamente.
Nuestra fe en Dios es un tesoro que nos une, más allá de nuestras diferencias. Nos recuerda que todos somos criaturas espirituales, encarnadas y amadas, llamadas a vivir en dignidad y respeto mutuo.
Y queremos convertirnos en guardianes de esta dignidad sagrada, rechazando toda forma de violencia, discriminación o exclusión. Este año, en el que nuestras dos tradiciones espirituales coinciden en la celebración del Ramadán y la Cuaresma, tenemos una oportunidad única de mostrar al mundo que la fe transforma a las personas y a las sociedades, y que es una fuerza de unidad y reconciliación.
En un mundo donde «vuelve a aparecer la tentación de construir una cultura de muros, de levantar muros, muros en el corazón, muros levantados en la tierra para evitar este encuentro con otras culturas, con otras personas» (Papa Francisco, Fratelli tutti, n. 27), nuestro desafío es, pues, construir, mediante el diálogo, un futuro común basado en la fraternidad.
No queremos solo coexistir; queremos vivir juntos en estima sincera y mutua. Los valores que compartimos, como la justicia, la compasión y el respeto por la creación, deben inspirar nuestras acciones y nuestras relaciones, y servirnos de brújula para ser constructores de puentes en lugar de muros, defensores de la justicia en vez de la opresión, protectores del medio ambiente en lugar de destructores.
Nuestra fe y sus valores deberían ayudarnos a ser voces que se alzan contra la injusticia y la indiferencia, y que proclaman la belleza de la diversidad humana.En este tiempo de Ramadán y ante la inminencia de la festividad de ‘Id al-Fitr, nos alegra compartir con vosotros esta esperanza. Que nuestras oraciones, nuestros gestos de solidaridad y nuestros esfuerzos por la paz sean signos tangibles de nuestra sincera amistad con vosotros.
Que esta festividad sea una ocasión de encuentros fraternos entre musulmanes y cristianos, en los que podamos celebrar juntos la bondad de Dios. Estos momentos de compartir, sencillos pero profundos, son semillas de esperanza que pueden transformar nuestras comunidades y nuestro mundo.
¡Que nuestra amistad sea esa sombra bienhechora para un mundo sediento de paz y fraternidad!
Que vuestro ayuno y vuestras demás prácticas piadosas durante el Ramadán, así como la celebración de ‘Id al-Fitr que lo culmina, os aporten abundantes frutos de paz, esperanza, fraternidad y alegría.
Desde el Vaticano, 4 de febrero de 2025
✠ George Jacob Cardenal Koovakad. Prefecto
✠ Mons. Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage. Secretario
- Fuente: SJM-Almería
- SJM-Almería
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